Virgen Guadalupe de Ayquina, Mi hogar es tu Santuario

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Obispo de Calama presidió celebración principal en el poblado andino que por la pandemia de coronavirus no contó la asistencia de fieles y devotos.

Una celebración no habitual se vivió en el Santuario de Ayquina, poblado distante a 80 kilómetros al interior de Calama luego que se determinara la prohibición de asistir al este lugar y que tradicionalmente reúne a más de 50 mil fieles durante los primeros días de septiembre.

Una celebración que destacó el Pastor, Óscar Blanco Martínez se debió vivir de manera distinta, unidos espiritualmente a la Santísima Virgen a través de transmisiones online, es decir una comunión virtual que la rectoría del santuario pudo ofrecer para conectar con los miles de devotos y bailes religiosos que tradicionalmente la veneran en la quebrada de Ayquina, de allí que se promoviera esta celebración con el lema, Virgen Guadalupe, mi hogar es tu santuario”.

En la Misa principal el Obispo de Calama manifestó que los ojos de la Virgen están tristes y al momento expresó que se debe a los 230 fallecidos en El Loa víctimas del Covid-19, por quienes pidió un minuto de silencio y oración por su eterno descanso.

Sobre esta misma pandemia el Pastor de la Iglesia loina manifestó las consecuencias que ha dejado el confinamiento que ha afectado en la salud mental a muchas personas, con aumento de los síntomas ansiosos, depresivos, estrés, insomnios, miedos, incertidumbres y otros.  “Madre santísima consuela a los que lloran y alienta a los cansados y agobiados. Fortalece a los que cuidan a tus hijos enfermos, a los médicos, enfermeras y enfermeros, camilleros y choferes de ambulancias, a los que limpian y cuidan la higiene en los distintos centros asistenciales de nuestra zona y país”.

Monseñor Óscar Blanco también profundizó en las dificultades que hoy enfrentan miles de familias, sin trabajo y quienes temen perder su fuente laboral, los pequeños comerciantes no han podido retomar su trabajo, los estudiantes temen volver a clases y ser focos de contagio para sus familias y comunidades educativas. “Un virus ha dejado al descubierto nuestra vulnerabilidad, y esas falsas y superfluas seguridades con las que habíamos construido nuestras agendas, proyectos, rutinas y prioridades”. La Virgen nos recuerda que nunca estamos solos, que nuestro consuelo y esperanza están garantizados en el sufrimiento, muerte y resurrección de tu hijo Jesucristo, apuntó.

El Obispo también recordó en su homilía que estamos próximos a participar en un plebiscito en el que se deberá pronunciar por un cambio o no de la Constitución escogiendo entre las legítimas opciones que se presentan. Al respecto apuntó que “se anhela una sociedad más justa, fraterna y solidaria. Con liderazgos más sabios, prudentes y compasivos. Líderes con vocación de dialogo, que escuchen el clamor de los pobres y de la madre tierra. Con ciudadanos responsables y comprometidos con el futuro de nuestro país”.

 A la Virgen pidió ayude a prepararnos para el próximo plebiscito con serenidad y confianza y a sumarnos a este proceso haciendo valer nuestra opinión.

Finalmente, el Obispo agradeció al Rector del Santuario, Padre David Vargas, las religiosas de la Congregación Marta y María y el equipo que permitió llevar esta fiesta hasta los hogares con las transmisiones online y radial.