Obispo de Calama llamó a convertir a Chile en la Patria donde todos podamos vivir

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En Te Deum 2019 Exhortó a inspirarse en los valores trascendentes y en el evangelio para construir una nación sobre roca firme



Este martes 17 de septiembre en la Catedral San Juan Bautista de Calama y con presencia de autoridades de la región, provincia y comuna se celebró el tradicional Te Deum de acción de gracias por un nuevo aniversario patrio y que presidió el Obispo de la Diocesis San Juan Bautista, Óscar Blanco Martínez.

En su homilía, monseñor Blanco, inspirado en el evangelio de San Mateo, exhortó a los habitantes de esta esforzada zona del país a seguir construyendo nuestra patria como una gran casa y hacerlo con bases sólidas, edificar sobre roca firme para ser capaces de soportar cualquier tempestad.

En ese sentido, el obispo de Calama, llamó a los ciudadanos a ir cambiando y transformando lo que sea necesario modernizar, escuchando, dialogando y trabajando en conjunto, pero manteniendo las bases y principios que la sostienen, “porque si cambiamos lo que sostiene la casa de todos, con inestabilidad e inseguridad, puede llevarnos a la destrucción”, señaló.

“Edifiquemos nuestra casa sobre la roca solida de la solidaridad, la caridad y el servicio a los más necesitados y no en la arena del egoísmo, la mezquindad y la indiferencia”, sostuvo el pastor loíno.

Más adelante, monseñor Blanco resaltó la idea de construir la patria como una gran familia, sin exclusiones y abogó por los derechos a un trabajo digno, el acceso a la educación y la libertad de elegirla, la salud para todos, pensiones dignas para los ancianos y que mujeres y niños no sean abusados, ni violentado. Pidió también por las zonas más extremas del país como Calama.

El obispo ahondó en la idea de fortalecer la familia;” nadie puede pensar que debilitar a la familia como sociedad natural fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, es algo que favorece a la sociedad. Ocurre lo contrario, perjudica la maduración de las personas, el cultivo de los valores comunitarios y el desarrollo ético de las ciudades y de los pueblos”, sostuvo, indicando que es importante que en la familia chilena no se improvise, sino que se discierna y decida en base a la justicia, la verdad y el bien común, sin imitar lo que viene de culturas extranjeras.

El pastor, también tuvo palabras para el desafío transformar a Chile en una casa más hospitalaria, “donde no haya excluidos, sobrantes, ni descartados”, instando a ser acogedores con los migrantes, que por diversos motivos han debido dejar sus países de origen.

Monseñor Oscar Blanco, inspirado en el pasaje de la Carta de San Pablo a los Romanos, que fue parte de las lecturas del Te Deum y también en la encíclica “Laudatus SI” del Papa Francisco, hizo un llamado al cuidado de la tierra a la que asimiló a la “Casa Grande”, “la creación es un don maravilloso que Dios ha puesto en nuestras manos”, dijo el obispo, invitando al cuidado de los demás seres vivos, a preocuparnos de las inequidades, “La creación entera gime dolores de parto”, por causa del egoísmo del ser humano, que muchas veces termina destruyendo hasta lo más bello de la creación. El obispo enfatizó en la idea de cambiar el paradigma financiero de la producción, donde la tierra es considerada un bien económico, pidió por el contrario hacerlo con la idea de un desarrollo sustentable. “Dios nos llama a dar testimonio del compromiso inaplazable de salvar la Tierra y la vida en ella, en base a la ecología integral”, aseveró.

Luego, monseñor Blanco tuvo palabras para referirse a la desconfianza que domina a los diversos sectores de la patria, trayendo consigo desesperanza, “Hemos caído en la desconfianza generalizada, se desconfía del político, del sacerdote, del obispo, de los medios de comunicación, del árbitro de fútbol, de los dirigentes, de las instituciones”, afirmó, al tiempo que pidió a Dios recuperar la confianza unos con otros para construir la nación.

El obispo de la Diócesis San Juan Bautista de Calama hizo hincapié en la tarea de los creyentes de aportar al bien común inspirándose en los valores trascendentes y en los evangelios para construir sobre roca firme una sociedad más fraterna, donde todos somos hijos de Dios.

Finalmente, monseñor Blanco pidió la intercesión de la Virgen del Carmen, patrona de la patria, “para que nos brinde del Señor la luz, la decisión y el coraje de ser una patria de hermanos, donde todos podemos vivir”, concluyó.