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Obispo de Calama invitó a todos a a unir intensiones por el desarrollo de la ciudad

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Pastor dedicó especial mensaje en Te Deum aniversario 143 de la comuna

Con un especial llamado a fundar una nueva convivencia nacional, una nueva forma de tratarnos y cuidarnos entre todos, además de abogar por las necesidades urgentes de la comuna, que se ven profundizados por el excesivo centralismo, su condición extrema geográfica y climatológica, monseñor Oscar Blanco Martínez, presidió el tradicional Te Deum de acción de gracias por el aniversario 143 de anexión de Calama a territorio chileno, celebrado en la Catedral San Juan Bautista.

El obispo loíno valoró la posibilidad de reunirse para agradecer los dones brindados por Dios en esta tierra, en un tiempo convulsionado por la pandemia, migración y a nivel mundial la guerra, recordando que se está ante nuevas autoridades nacionales y locales y también la responsabilidad de un proceso constituyente en marcha. En tal sentido, el pastor invitó a todos a deponer las armas ideológicas y fundar una nueva convivencia nacional, con una nueva forma de tratarnos y cuidarnos entre todos.

“Tenemos el deber de construir una sociedad nueva. Todo el sufrimiento no habrá valido de nada, si no construimos entre todos una sociedad más fraterna, más justa, más equitativa y más cristiana”, aseguró monseñor Blanco Martínez.

El prelado explicó que la Provincia El Loa, encabezada por su capital Calama reclama respuestas concretas en la tarea de promoción humana, “nos encontramos en una zona extrema, dentro de un país muy centralizado, lo que dificulta el desarrollo y el bienestar de las familias loínas”, remarcó.

El obispo, asimismo destacó la riqueza que aportan desde sus inicios a la comuna los pueblos originarios y su respeto por el medio ambiente y los recursos naturales, sin el cual no se concibe un desarrollo sustentable. Monseñor emplazó a un mayor cuidado del medioambiente de los ciudadanos y especialmente de las empresas.

“Hacemos el llamado a aumentar la responsabilidad social empresarial. No hacer nada o hacer lo justo no es suficiente para avanzar en el cuidado de la Madre Tierra”, enfatizó.

El obispo Oscar Blanco Martínez comentó que la ciudad debe ser la plataforma sobre la cual se puede construir el dialogo, la participación y el encuentro y planteó que el coronavirus y las resientes lluvias dejaron al descubierto las precariedades de Calama en cuanto a problemas como el hacinamiento, el allegamiento, mala calidad de las viviendas y el establecimiento de guetos que han favorecido el surgimiento de grupos antisociales, que ha llevado a los vecinos a  encerrarse en sus casas.

“Hacer ciudad es hacer cultura, es crear un entorno donde sea posible reconocernos unos a otros, no como individuos funcionales, sino como personas; como iguales”, subrayó el pastor loíno.

En ese contexto, monseñor dijo compartir las peticiones del alcalde de la comuna, que clama por un centro oncológico y agregó la necesidad de un nuevo centro penitenciario para la zona.

Oscar Blanco también dedicó espacio en su alocución al importante proceso constituyente que vive el país asegurando que no se puede avanzar hacia una nueva institucionalidad en base a la desconfianza, prejuicios e intereses ideológicos, sino por el contrario, se requiere de capacidad de dialogo, empatía, escucha y respeto mutuo.

En ese marco, monseñor Oscar defendió la vida y habló particularmente del aborto, “no da lo mismo abortar que acoger la vida, un aborto ejecutado por cualquier motivo, es decir, carente de toda restricción no puede ser considerado moralmente correcto”, afirmó, señaló además que no da lo mismo estar a favor del terrorismo que defender los derechos de cada persona , hacer la guerra que promover la paz, ignorar a los pobre que trabajar por su dignidad, “lo primero es malo y dañino para el ser humano, lo segundo está cargado de promesa y esperanza “, expresó.

Finalmente, el obispo loíno parafraseando el himno de la ciudad hizo una invitación a “seguir uniendo intenciones “porque todos podemos y debemos hacer algo por Calama, momento en que invitó al alcalde Eliecer Chamorro y al delegado presidencial provincial Miguel Ballesteros a subir al altar a recibir un cirio encendido como símbolo que guie sus decisiones en favor de la comunidad loína.