Obispo de Calama comparte campaña de la Iglesia para respetar dignidad humana

Pastor de la Iglesia loina compartió carta abierta en la que plantea necesidad de que las autoridades escuchen y den prioridad a necesidades de las personas, adoptando medidas más drásticas que favorezcan la salud reducir los contagios, curar y salvar vidas. 

 


Voz que clama en tiempos de pandemia.

La dignidad de la persona es ¡ahora!, mañana será demasiado tarde

 

1)             Como Iglesia Católica de Calama queremos hacer un llamado a los vecinos y vecinas, a no bajar la guardia, a quedarse en casa y si tenemos que salir por fuerza mayor, hagámoslo con responsabilidad, respetando las normativas sanitarias y cuidándonos para proteger a los que se quedan en el hogar. De esta pandemia nadie se salva solo, pues la unidad y la solidaridad son los antídotos para curar y salvar vidas.

2)        También nuestro llamado va dirigido a las autoridades políticas, tanto centrales como regionales, elegidas en democracia y les pedimos más respeto y prioridad por las personas, enfocándose en la dignidad, especialmente de los más vulnerables, enfermos, sus cuidadores y los más pobres.

3)             Nos duele, sí, nos duele el constatar que miles de contagiados y cientos de personas muertas en la provincia El Loa, no sea motivo para tomar medidas más drásticas en favor de la salud y la vida de éstas como por ejemplo el cierre del aeropuerto, la suspensión de la minería por un tiempo, así como también, una cuarentena total para la provincia El Loa. Creemos que estas medidas serían una gran ayuda para bajar los contagios, curar y salvar vidas. Esto también apoyado por los expertos y que hoy es el clamor de nuestro pueblo, pues la dignidad de la persona, es prioridad ahora, mañana será demasiado tarde

4)             Nos preocupa saber que nuestro sistema de salud se encuentra saturado; con pocos insumos, personal trabajando al límite, exponiendo con ello su salud y la de sus familias. Encontramos en esta realidad testimonios muy dramáticos.

5)             Conocemos el dolor y la angustia en la que viven las familias de los pacientes hospitalizados al no poder visitarlos o recibir la información oportuna de su estado de salud. Así como también, los rígidos protocolos sanitarios que impiden vivir el duelo con normalidad al no poder despedir a sus deudos como quisieran.

6)             Valoramos los actos de fe comunitarios, como responsos, celebraciones eucarísticas y encuentros de oración (online), que han ayudado a sanar la angustia y el dolor en este contexto de pandemia. Agradecemos las múltiples iniciativas de solidaridad que han surgido desde distintas organizaciones sociales y religiosas; Ollas comunes, campañas de recolección de víveres, mesas sociales y otras obras de caridad viva y operante.

7)             “Vengan a mi todos los que están afligidos y agobiados, y Yo los aliviaré”. Confiemos en la mansedumbre y humildad de Jesús que vino a curar y liberar a los pequeños y sencillos, cansados y agobiados por la soberbia y arrogancia de los poderosos de este mundo. Él es nuestra esperanza.

Iglesia diocesana San Juan Bautista de Calama

Calama 05 de julio 2020.


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