“Las exigencias del amor que nos habla el evangelio, no se satisfacen con el sacramento del dinero”

Leer Homilia

En el Día Nacional de la Solidaridad se destacó el legado de San Alberto Hurtado enfatizando en su amor a Dios y al prójimo.

En el Templo Catedral San Juan Bautista y con transmisión vía redes sociales se celebró en Calama el Día Nacional de la Solidaridad, con una misa en memoria de San Alberto Hurtado presidida por el Obispo de la Diócesis San Juan Bautista, Óscar Blanco Martínez.

La celebración en la que se convocó a los miembros de la Pastoral Social Caritas y el Hogar de Cristo tuvo especial recuerdo para la obra impulsada por el santo y su legado a favor de los más vulnerables y que en esta época se hace tan imperioso relevar debido a las consecuencias derivadas de la pandemia de Covid-19.

El pastor de la Iglesia loina que fue acompañado por el Vicario de Pastoral Social, Presbítero David Vargas y por el Padre Saúl Ahumada, resaltó la espiritualidad del Padre Alberto Hurtado, su testimonio de amor a Dios y al prójimo como fuente principal de su preocupación por los pobres y justicia social que se encargó de promover en su vida como sacerdote.

Monseñor Óscar Blanco señaló en su homilía la centralidad de lo que estamos convocados a reflexionar en la actualidad, mensaje que proviene de Dios ante las múltiples necesidades que se observan en nuestros hermanos y que se han incrementado en este último tiempo.

Reflexionando el evangelio (Mateo 25,31-46) el Obispo indicó que Jesús nos interpela y nos recuerda que el “test” definitivo de nuestra existencia, se decidirá a partir de nuestro comportamiento practico ante los sufrimientos de las personas pobres, Tuve hambre y me dieron de comer, tuve sed y me dieron de beber, era forastero y me alojaron, estaba desnudo y me vistieron, enfermo y me visitaron, preso y me vinieron a ver… La pregunta es ¿Qué has hecho tú ante este hermano al que encontraste sufriendo en tu camino?

Al respecto manifestó que “nosotros lo hemos querido resolver todo de una manera sencilla: dando dinero, aportando en la colecta, con bonos, 10%, préstamos a corto, mediano y largo plazo, con o sin intereses. A esto le podemos llamar caridad y limosna, pero las cosas no son tan sencillas” – apuntó- “Las exigencias del amor que nos habla el evangelio, no se satisfacen con el “sacramento del dinero”, aunque éste es totalmente imprescindible ante situaciones que no admiten demora. Tenemos que descubrir la injusticia que se encierra en nuestras vidas, debemos aprender poco a poco a mirarnos a nosotros mismos y mirar nuestros bienes desde los ojos de la gente y sectores más pobres. Y hacernos la pregunta sincera, con realismo ¿Qué haría cristo en mi lugar?, ¿en este tiempo, en estas circunstancias, en Calama y sus pueblos del interior, en Chile?

Mas adelante el Obispo de Calama se refirió al rol de los representantes políticos en la responsabilidad de responder a los intereses de quienes los eligieron “a los que están ejerciendo el poder confiado por el pueblo y a los que se están postulando para las próximas elecciones, los invito a purificar las motivaciones de su servicio, porque también aquí dice el P. Hurtado, son muchos los motivos por los que se está en política.  “muchos van a la política para brillar, para surgir o para destacarse, ¡motivos pobres! Otros van para defender intereses de un gremio, de su partido, motivos que pueden ser muy justos. Otros - Dios quiera sean muchos- van a la política para servir al país y su gente”. “Los simples ciudadanos quieren verlos de cabeza en los intereses de la comunidad”, de la región, del país.