Iglesia de Calama dispone de espacio para despedidas fúnebres en tiempos de pandemia

Lugar podrá ser ocupado cumpliendo los protocolos de funerales en la emergencia sanitaria.

Acompañar y atender espiritualmente a las familias que han perdido a un ser querido a causa del coronavirus es el objetivo que llevó a la Iglesia Católica de Calama a disponer de un lugar adecuado para realizar la despedida religiosa ante la irreparable pérdida.

Hasta ahora los protocolos sanitarios impidieron que muchos tuvieran la oportunidad de rezar por el descanso eterno de sus deudos, acompañados por familiares y por un ministro de la Iglesia que les asistiera en esta instancia.

Una necesidad fundamental en la que se reflexionó y concluyó, no debe ser excluida de los derechos y dignidad que tienen las personas de permitirles ser acompañados espiritualmente en momentos en que el dolor ante la enfermedad y la inesperada partida de un ser querido les asiste.

Para cumplir con los requerimientos sanitarios que la autoridad de salud nacional dispone en conjunto con la Organización Mundial de la Salud en estos casos y ante la prohibición de realizar velorios en los domicilios, la Diócesis de Calama dispuso de la Capilla del Sagrado Corazón de Jesús, ubicada en Avenida Quebrada Blanca de la Villa Los Volcanes como lugar para la realización de estas ceremonias fúnebres.

Respecto de esta decisión, se indicó que todos los antecedentes se enviaron a la Seremi de Salud junto al protocolo que se utilizará estrictamente en las ceremonias, al mismo tiempo se adjunta el detalle del lugar que se utilizará, y que cumple con todas las normativas sanitarias pertinentes.

Respecto del lugar y ceremonia, la Iglesia dispuso del número telefónico 987865321 en que se debe coordinar la utilización y concurrencia por parte de las familias y personas que requerirán del servicio.

Se hace hincapié en que uno de los aspectos fundamentales para los funerales, dice relación con que el cadáver de un fallecido por COVID19 no significa un riesgo sanitario mayor que el ya existente previamente por la enfermedad. El riesgo reside en la aglomeración del número de personas asistentes a los sepelios, según lo indican los Protocolos de Funerales en contexto de pandemia.

I.