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Fieles loínos celebraron el Domingo de Ramos

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Obispo Óscar Blanco llamó a vivir Semana Santa como verdaderos cristianos que sintonizan con lo que pasa en el mundo y pedir al Señor que nos traiga la paz.


En todos los sectores de Calama como en sus pueblos del interior la comunidad loína se reunió este domingo para celebrar la eucaristía de Domingo de Ramos y con ello iniciar la semana mayor en la Iglesia.

En la Plaza 23 de Marzo, la Parroquia San Juan Bautista organizó celebraciones en las que más de un centenar de fieles pudieron después de dos años de pandemia reunirse y recordar la entrada gloriosa de Jesús en Jerusalén y junto con ello bendecir los ramos que llevarán hasta sus hogares como símbolo de la renovación de la fe en Dios y de la victoria pascual de Jesucristo.

El obispo Óscar Blanco Martínez que presidió la eucaristía principal agradeció la posibilidad de encontrarse nuevamente y a Dios por los avances que permiten ir derrotando este virus, sin embargo, apuntó debemos seguir cuidándonos y respetando las medidas sanitarias.

Monseñor Óscar Blanco, invitó a los fieles a participar en La Semana Santa, salir de nuestra zona de confort para participar de estos días y vivir las enseñas de Jesucristo. Un Jesús que hace su ingreso a Jerusalén despojándose de su condición divina, tal como ocurrió en el vientre de su madre María, “Se hizo hombre, se hizo humano, se hizo cercano, en todo semejante a nosotros, -menos en el pecado-".

Recordó que Jesús llega a Jerusalén en un burro, sin protocolos ni las reglas o condiciones en que lo haría un rey de este mundo, siendo recibido por los humildes y sencillos que reconocen en él al hijo de David, el mesías, el Salvador, quien realizo milagros, curó enfermos y liberó del mal a tantos desamparados, “Esto es muy importante, porque para entrar a la Semana Santa tenemos que despojarnos, dejar de lado la soberbia, el orgullo, para poder reconocer al Señor en medio de nosotros”.

En esta semana, -apuntó- el pastor, es muy importante tomar conciencia de lo que significa ser cristiano, hombres y mujeres de fe, capaces de sintonizar con lo que sucede en el mundo y pedir al Señor que pase por nuestra, vida, familia y comunidad haciendo el bien, nos traiga la paz que tanto necesitamos.

Monseñor Blanco nos recordó que Jesús vivió el dolor en carne propia, lo sufrió, murió, pero resucitó “La vida fue más fuerte que la muerte, el amor fue más fuerte que el odio y la injusticia”. Los cristianos, los católicos entramos en esta Semana Santa con alegría y con esperanza. Acompañaremos al Señor en su dolor, en su pasión y muerte, pero con la esperanza cierta de su resurrección, finalizó.