Año sacerdotal29-06-2009
También la sociedad, ha dedicado años enteros a profundizar sobre la riqueza que son los grupos de personas como, la familia, la mujer, etc. También ha habido años dedicados a estudiar y valorar los elementos que nos sustentan como son el agua, la tierra, etc. El Santo Padre Benedicto ha invitado a la Iglesia entera a dedicar un año a meditar sobre la belleza del sacerdocio. Este año ha comenzado hace una semana en la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús. El Papa ha querido que toda la comunidad cristiana valore la belleza y la necesidad del sacerdocio. Jesús Nuestro Señor, quiso desde un principio asociar a su misión a hombres. Vemos como al comenzar su predicación invita a unos pescadores, hombres buenos pero sin mayor formación, a estar con él para de esta manera prepararlos para una gran misión. Cuando el Señor después de resucitar se va al cielo, dirá a los suyos: “vayan por todo el mundo”, antes en la cena les habrá encomendado la hermosa misión de celebrar la Eucaristía. “Hagan esto en memoria mía”. Los apóstoles que son los primeros llamados invitaron también a algunos hombres sobre los que oraban e imponían las manos a que fueran los pastores de las distintas comunidades que iban surgiendo con la propagación del evangelio, a estos llamaron presbíteros, es decir hombres con experiencia en las cosas de Dios y encargados de celebrar los sacramentos y enseñar la Palabra de Dios a los hermanos. En la Iglesia Católica a los presbíteros los llamamos también sacerdotes, es decir aquel que sabiéndose elegido por Dios para ser pastor puede interceder por sus hermanos ante el Señor y ofrecer el Sacrificio Eucarístico como lo mandó el Señor. A lo largo de la historia de la Iglesia, y en la vivencia de la mayoría de los católicos la imagen del sacerdote ha sido muy valorada. Hasta el folklore chileno ha dedicado con cariño una canción al “curita del pueblo”. También ha habido infidelidades y pecados que sin duda han dolido al Corazón de Cristo y han hecho daño a la comunidad cristiana. Con todo el sacerdocio es un don maravilloso de Dios a su pueblo y la presencia del sacerdote en medio de la comunidad y cercano a la gente en sus gozos y penas es insustituible. Por eso como cristianos católicos vivamos este año rezando más por los sacerdotes, apoyándolos en su ministerio, promoviendo las vocaciones al sacerdocio en nuestras familias. Que este año sea un tiempo de gracia donde a todos resulte más evidente la belleza y grandeza del sacerdocio católico. No olvidemos a los pastores que hemos tenido y que tanto bien han hecho en nuestras vidas, demos gracias a Dios por ellos. |
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