Iglesia de Calama clausura Primer Sínodo Diocesano

28-11-2011

Con las interrogantes ¿Iglesia, qué dices de ti misma?, ¿Iglesia que dicen de ti?,  formuladas por el Obispo Guillermo Vera  motivando a un acto de profunda reflexión,  la  Diócesis San Juan Bautista de Calama daba inició en junio de 2009, al Primer Sínodo Diocesano y que este fin de semana se clausuró con una Liturgia de acción de gracias.

Este tiempo de reflexión fue un llamado a detenernos,  escuchar, mirarnos con realismo y preguntarnos ¿Iglesia cómo lo estás haciendo?  motivación que sirvió para desarrollar un arduo trabajo que dará luces para el futuro trabajo Pastoral en la Iglesia de Calama y que desde ahora alienta una Gran Misión que irá  en plena sintonía con la Misión Continental que motivó la Conferencia de Aparecida.

El Primer Sínodo  fue una invitación a mirar el momento presente a través de numerosas comunidades que se encuentran trabajando fuertemente en el servicio pastoral y espiritual de cada parroquia o capilla católica de Calama, con el ideal de entregar un mejor servicio, con una profunda búsqueda de lo espiritual que permita reconocer y re-encantarnos con la verdad del Evangelio, para que nuevamente y como la primera vez resuene en los corazones de todos los fieles y desde allí se propague como suave fragancia hasta los últimos rincones de nuestra Provincia El Loa.

Laicos, sacerdotes y religiosas recorrieron un largo camino con la idea de fortalecer la acción pastoral y evangelizadora de esta Iglesia de Calama que peregrina en el desierto y que siguiendo a plenitud un  itinerario, permitió el análisis de las principales áreas en las que la propia Iglesia determinó era necesario reflexionar, de esta manera se dedicaron tiempos para meditar y aportar a los temas; Espiritualidad, Pastoral Familiar, Pastoral Social, Pastoral Andina y El Agente Pastoral.

Todos estos temas concluyen con  documentos que serán entregados a la comunidad oficialmente el próximo año y que según indicó el Vicario Pastoral y Guía de este Sínodo,  José Luis Plaza Monardes  serán un valioso tesoro para las nuevas generaciones que podrán observar en el futuro, qué temas inquietaban a la Iglesia en la primera década del 2000 y cómo se enfrentaron los desafíos para mejor anunciar la Buena Nueva de Jesucristo.