El bien vence siempre

22-03-2010

Dice Martín Descalzo, sacerdote y periodista español, que la primera manifestación de la vejez es la pérdida de la capacidad de sorprenderse. Los niños son un gran ejemplo de esa sencillez de alma que les permite alegrarse la vida con las pequeñas maravillas de cada día.

Con el paso del tiempo, el hombre tiende a acostumbrarse a muchos aspectos de su vida. Incluso en ocasiones puede habituarse a contemplar el mal: las constantes víctimas del conflicto bélico de Oriente Medio, imágenes de niños desnutridos en África, escándalos de violencia familiar, altos niveles de drogadicción juvenil o un elevado número de suicidios.

A veces parece que el mal supera con creces al bien. Sin embargo, el bien existe, es una realidad palpable y abundante. Aunque éste no llame la atención, no busque los aplausos o no logre un puesto relevante en los medios de comunicación, existe y debe ser reconocido.

Es posible que el hombre esté perdiendo la capacidad de sorprenderse y de valorar aquellas “extraordinarias cosas ordinarias” que cada día pasan desapercibidas a causa de la costumbre.

Rabindranath Tagore dice que: “si lloramos por la puesta del sol, las lágrimas nos impedirán ver las estrellas”. Y de hecho en nuestra vida existen esas estrellas, esas abundantes maravillas que a veces no logramos descubrir.

Nos lamentamos de los casos en los que los padres maltratan a sus hijos y olvidamos que millones de padres en el mundo se esfuerzan con amor en su trabajo para que no les falte nada.

Resaltamos la indiferencia de muchos jóvenes ante el mal del mundo y olvidamos que existen miles de jóvenes que como voluntarios sirven en muchas partes del mundo, en situaciones de mucho dolor llevando esperanza. En Chile en estos días de tragedia han sido muchos de jóvenes han dado testimonio de su valía y entrega en bien de los demás. Acusamos a un sacerdote que se equivoca y, ¡cuán grave es que  lo haga!, pero olvidamos que hay miles en el mundo que se esfuerzan por ser muy fieles al Señor y en servir con generosidad a los hermanos.

Aunque el mal haga más ruido, el bien, como la hierba, crece en el silencio de la noche. Mientras el mal siga siendo noticia, significa que el bien es lo normal, lo propio de nuestro mundo.

Cuando se observa el mundo con objetividad, se descubre todo lo bueno que existe y a través de ello se llega al amor de Dios. Un Dios que se sigue manifestando a través de millones de personas en el mundo y que quiere ser reconocido para alegrar la vida del hombre en medio de las dificultades.