Obispo de Calama llamó a ser solidarios y acogedores con hermanos bolivianos

07-08-2009

En el Templo Catedral San Juan Bautista y presidida por el Obispo Guillermo Vera Soto se celebró la solemne Eucaristía con que en Calama el Consulado de el Estado Plurinacional de Bolivia celebró sus 184 años de Independencia.
 

En representación del vecino país concurrió la cónsul, Hirma Herrera a la que se unieron autoridades locales encabezados por el Gobernador Provincial, Nicanor de la Cruz Araya y el Alcalde de la comuna, Esteban Velásquez además de un importante número de bolivianos residentes y ciudadanos calameños que adhierieron a las oraciones por el día nacional en Bolivia.
 

El Obispo Guillermo Vera en su homilía se refirió al encuentro de fe en que se oró por el progreso del hermano país y su gente, el que haya justicia y paz. “Lo que a nosotros nos corresponde como creyentes es orar por aquellos que viven al otro lado de la frontera, que son nuestros hermanos y que sin duda tenemos mucho que aprender”.
 

El pastor destacó el esfuerzo de quienes tomaron la decisión de salir de sus países, dejando a su tierra y sus familias para buscar nuevos horizontes y logros, pero trayendo consigo también importantes riquezas para nosotros, “cuánto han aportado con sus trabajo al progreso de nuestro país, cuánto han aportado con sus costumbres y religiosidad también a la religiosidad en medio de nosotros”.
 

Monseñor Vera mencionó entre las riquezas del pueblo boliviano la devoción a la Virgen de Urkupiña que cada 15 de agosto celebran con especial fervor, “Si no fuera por nuestros hermanos bolivianos, el 15 de agosto sería un día más de fiesta, aunque siendo fiesta religiosa -sin mayor fuerza- y ese día veremos cientos, sino a miles de personas, aclamando a la Virgen María con el título de Urkupiña, devoción traída desde Bolivia y que se ha ido afianzando en esta tierra”.
 

Enseguida el pastor expresó el deseo de que los chilenos sepamos mirar a los que llegan de afuera y especialmente a los bolivianos como hermanos, mencionando el desprecio y humillaciones que han debido soportar al venir a esta tierra en la búsqueda de un mejor porvenir, ante esto el obispo reitero el llamado a ser acogedores y solidarios, destacando el factor de unidad que caracteriza a quienes viven en América Latina y que es la misma fe, cristiana y católica, pero ante todo el reconocer que somos hijos de Dios y hermanos, apuntó.