Dios bendiga a Chile

06-03-2010

Chile sufre. Con todo, ante el dolor del cual somos testigos, vemos como surgen ejemplos e iniciativas que nos llenas de esperanza.

Hemos visto gente que en medio de sus penas y pobrezas en la cuales están sumidas, saben dar gracias Dios, y con una mirada de fe y esperanza enfrentan la dificultad.

Somos testigos de una corriente de solidaridad, que nos muestra la generosidad que alberga en el corazón del ser humano. Todo esto nos lleva a mantener y acrecentar la esperanza en medio de la destrucción y el dolor que nos rodea.

Como creyentes ¿qué decir ante el flagelo que nos ha golpeado, cómo reaccionar? No falta quien se enoja con Dios, duda de Él, no falta tampoco quien pueda hablar de un castigo divino. El creyente ha de  ser capaz de mantener una serena confianza, pase lo que pase. Vivimos confiados, aunque tengamos que pasar por el valle de tinieblas, seguros de que El va con nosotros. Confiamos en su providencia. Tanto en la vida como en la muerte somos del Señor. Así nos habla la Palabra de Dios en la cual está nuestra esperanza.

Ante la situación que nos aflige, hemos de procurar sí, aprender la lección que nos dejan estos tristes acontecimientos.

Somos frágiles, limitados, necesitamos unos de otros, el valor de la familia, la fortaleza que habita en el corazón humano y que fluye ante la contrariedad, la importancia de la fe que nos invita a levantarnos y a volver a comenzar siempre. Todo esto hemos de aquilatarlo en nuestras vidas y no lo podemos olvidar en las próximas semanas.

En este año del Bicentenario, que todos esperábamos lleno de fiestas y alegrías, hemos de volver a lo profundo de cada uno y con esperanza ver que la grandeza de Chile no está sólo en logros  económicos sino que está sobre todo en la grandeza de alma de su gente. Sí desde dentro, desde el corazón reconstruyamos Chile, como un a tierra de gente sobria, honrada, creyente, fuerte, decidida, solidaria.

Dios nos ayude, Dios bendiga a Chile.