Obispo Guillermo Vera -Dignidad del sacerdocio está en el servicio-

03-04-2010

La celebración de Miércoles Santo que tradicionalmente acoge a los fieles católicos en el Templo Catedral San Juan Bautista de Calama para acompañar a sus pastores en la renovación de sus promesas sacerdotales y en la Consagración del Santo Crisma, tuvo en el gimnasio del Colegio Obispo Silva Lezaeta,  el lugar apropiado para que el mensaje de Monseñor  Guillermo Vera Soto, como asimismo todo el acto litúrgico fuese seguido con profunda atención y fe.

En su homilía el Obispo de Calama, expresó la oportunidad que cada año les regala Semana Santa para que junto a los hermanos y hermanas de la diócesis  puedan  renovar sus promesas sacerdotales, “aquí estamos para poder decirle al Señor con renovada emoción: “Aquí estoy Señor, porque me has llamado”, “Cuenta Señor conmigo”.

Más adelante en su mensaje dirigido a los sacerdotes les manifestó, “si un día fuimos llamados por el Señor, de esto estamos convencidos.  Sabemos que no fue por nuestros méritos, sino por su pura misericordia. No porque hayamos sido los mejores, pero sí con la confianza del Señor, que nos esforzaríamos en ser mejores”.

Enseguida Monseñor Guillermo Vera, en su nombre y de la comunidad agradeció a sus hermanos sacerdotes por su trabajo, el que a pesar de los cansancios, debilidades y otras dificultades les mantienen para decir, “aquí estamos, con la certeza de que el amor de Dios se renueva cada mañana, por eso hemos vuelto a decir, y hoy, lo diremos con nueva ilusión y fuerza: ¡“aquí estoy Señor, cuenta conmigo”, quiero vivir mi sacerdocio de cara a Ti, servir en tu presencia!.

El obispo, les manifestó al presbiterio, que al renovar el sacerdocio, debían cumplir el firme propósito de cuidar este tesoro que llevamos en vasos de barro. Al mismo tiempo dijo que con el dolor de toda la Iglesia reconocen que hay hermanos que han fallado gravemente, pero –apuntó- reconocemos  también con alegría que la inmensa mayoría de los sacerdotes son hombres que procuran servir en fidelidad y de cara a Dios (…) “No olvidemos que el sacerdocio no es una dignidad que nos aleja de la gente o nos eleva sobre ella, sino que la dignidad del sacerdocio está en el servicio”.

En este especial acto litúrgico se bendijo el Santo Crisma, óleo perfumado (aceite y bálsamo mezclados) que se utiliza en el día del bautismo y confirmación de los fieles, así como en las ordenaciones diaconales, sacerdotales y episcopales.

Asimismo, se bendijo el óleo de los enfermos, que alivia las dolencias del cuerpo y el alma de los enfermos para que puedan soportar con fortaleza el mal y conseguir el perdón de los pecados.