Columnas


Orar, Con Fe Y Perseverancia

 

La Palabra de Dios que los católicos escuchamos este Domingo es una invitación a valorar la importancia de la oración en la vida de los creyentes.

Una de las afirmaciones maravillosas que podemos hacer los que creemos es que Dios nos escucha. El no necesita de muchas palabras para oírnos. El escucha tanto el susurro de cariño de nuestra alma como el grito que puede nacer de nuestra desesperación. Por eso para los que creemos más que afirmar  “creo que Dios existe”, (esto hasta el demonio lo sabe), lo que hemos de hacer es hablar y escuchar a Dios con sencillez y confianza.

Nosotros podemos afirmar con certeza que nuestro Padre Dios nunca cierra sus oídos a nuestras palabras. Por eso Jesús nos incentiva: “Pidan y se les dará. Busquen y encontrarán. Llamen a la puerta y se les abrirá”

Con su testimonio Jesús nos enseñó a hablar con Dios y decirle llenos de confianza lo que hay en nuestro corazón.

Es posible que uno de los peores males de nosotros los cristianos sea que no hacemos el ejercicio diario de hablar con Dios. Sin duda todos seríamos más felices si escucháramos lo que Dios tiene que decirnos. Y nuestra convivencia sería bastante más civilizada si abriéramos los oídos a lo que el Padre Dios nos quiere decir.

Ante esta verdad, creo tremendamente importante, el hecho de que para el próximo domingo 1 de Agosto, se nos invite a los calameños a un momento de oración por nuestra ciudad y su gente. En efecto, nuestro Alcalde nos ha pedido este acto de fe. Queremos los cristianos, católicos y evangélicos de Calama, elevar nuestra plegaria por  nuestra ciudad. Queremos escuchar al Señor y que El escuche la oración que llenos de confianza queremos colocar en su corazón. Los invito a que el próximo Domingo nos reunamos en el Estadio Techado a las 16 hrs a orar por Calama y su gente. Dios siempre escucha y bendice

 

 

 

Aprendiendo  a  ser  padres

 

Por: Mons. Guillermo Vera Soto

Por instinto los papás tienden a proteger a sus hijos, Es lo normal, pero algunos padres demuestran una preocupación excesiva. y más que proteger a los hijos los sobreprotegen.

Viven pendientes minuto a minuto de las necesidades del niño: si tiene hambre, si el clima está muy frío para él, si es hora de vestirlo, si se puede caer, si le toca bañarse...

Cuando llega la edad de las obligaciones escolares, son los primeros en sentarse a hacerle las tareas. El resultado: niños caprichosos, habituados a una vida hecha, siempre protegidos, llenos de límites y recomendaciones. No llegan a conocer lo que es frustrarse ni tener contratiempos. Las responsabilidades, si las tienen, son compartidas.

Con mayor o menor intensidad es acertado decir que en Chile se tiende a sobreproteger a los hijos. "Casi como parte de nuestra idiosincrasia", afirman algunos. Muy distinto a otras culturas, como la norteamericana, donde la educación incentiva a los niños la autonomía desde sus primeros años de vida. Así llegamos entonces a constatar una realidad:

Niños de seis años que hay que vestir todas las mañanas para que no lleguen tarde al colegio. 

Muchos a los siete años todavía toman la leche en biberón. Niños que nunca ordenan sus cosas porque "para eso está la mamá".

Escolares de diez años que esperan a la mamá para hacer juntos las tareas.

Niños que almuerzan sólo lo que les gusta comer.

"Y los padres contemplan estas situaciones sintiendo que es lo normal en hijos que reciben mucho cariño",  No saben que al sobreprotegerlos de esa manera no les están ayudando a ser niños fuertes, seguros e independientes. Por el contrario, le están impidiendo un desarrollo armónico e ideal de su personalidad"

¿Cómo saber cuánto se le puede exigir a los niños y cuándo hacerlo?

Así como se cae en sobreproteger a los hijos y se les asfixia con atenciones, la balanza puede irse al otro extremo donde los padres aceleran el proceso de crecimiento más allá de lo que les corresponde.

Los padres impulsan a los hijos a realizar las cosas solos y si los ven tímidos reaccionan fuerte: "Tienes que aprender a nadar antes que los demás", "vamos, salta sin miedo".

Ni tanto ni tan poco. Para educar no hay reglas ni recetas. Todo depende del niño, de su ambiente familiar, su personalidad, si tiene hermanos, su ubicación entre ellos...

Hay que observar... Saber si son felices o no, lo que pueden hacer, qué les cuesta más, qué les gusta.

Cada hijo es distinto y por ende hay que exigirle a su medida. Al que es más regalón y está siempre pidiendo ayuda o que le hagan las. cosas, hay que ir enseñándole a hacer por sí mismo, de a poco y con paciencia, para que vaya adquiriendo autonomía.

Al hijo independiente, en cambio, que dice que es grande y puede hacer sus cosas solo, dejarlo crecer, proporcionándole también la seguridad que siempre necesita.

Muchas veces los padres manifiestan lo difícil que es cumplir esta misión, por lo mismo como han de dejarse ayudar, compartir inquietudes con otros padres y no dejar de rezar pidiendo el auxilio del Señor para cumplir  bien la noble tarea de ser papá y mamá.

 

 

 

Mundial de Fútbol y sus valores

 

Por: Mons. Guillermo Vera Soto

 

Por estos días gran parte de la humanidad está preocupada del mundial de fútbol.

Creo que es una cosa buena que el deporte sea motivo de una comunión tan grande. Ahora bien, pienso que es una buena oportunidad poder meditar sobre los valores que entrega  el deporte y no quedarnos como sucede muchas veces, que éste también cae en el campo de la farándula y del negocio.

Desde la antigüedad el deporte ha sido motivo de grandes y hermosas competencias. El mismo San Pablo invita a los creyentes a aprender de los atletas que en los estadios realizan grandes hazañas, preparadas con entrenamientos, disciplinas y cumplimiento de normas, y todo esto decía él, para alcanzar una corona de laureles de marchita y una gloria que en muchos casos se olvida.

Sí, el espíritu  deportivo tiene mucho que enseñarnos para poder realizar mejor nuestra vida.

Veamos: cualquier deporte para realizarse lleva consigo reglas que se han de cumplir, si no eres sacado del equipo.

Es importante el valor de trabajo en equipo. Solo no se puede, hay que contar con los demás.

Todo deporte lleva consigo, junto a la preparación física, que ya es exigente, el escuchar a un director técnico que dirige y muestra tácticas a seguir para vencer.

El ejercicio de un deporte lleva consigo sacrificios que cuestan, pero se hacen con alegría.

¿Por qué no llevar entonces, cada una de estas notas a nuestra vida, por qué querer hacer con lo más precioso que tenemos y que es nuestra vida, lo que se nos dé la gana. Por qué desear ser el juez de nuestras acciones y proyectos sin querer que haya nadie que nos muestre caminos  a seguir.

¿Por qué desear hacer las cosas sin contar con los demás, por que tenerle miedo a  las exigencias?.

El deporte no sólo ha de entretenernos sino también ha de enseñarnos a cómo proceder en la vida. Por eso quisiéramos que cada uno de nuestros deportistas con sus vidas pudieran ser también un ejemplo para tanto que les miran con cariño y admiración.

Que estos días tan deportivo nos  ayuden a ser mejores deportistas en los campos de la vida, a saber escuchar y seguir al Señor que nos muestra el camino que lleva a la victoria.

Dios nos bendiga.

 

 

 

La Madre visita a sus hijos

Por: Mons. Guillermo Vera Soto

Al finalizar la asamblea de los Obispos en Punta  de Tralca, hemos participado de la celebración de una Eucaristía en la ciudad de Rancagua. Con esta Misa se dio inicio a la peregrinación de la imagen de la Virgen del Carmen Misionera. La bella imagen, regalada por el Papa a Chile, con motivo del bicentenario de nuestra nación.

Esta peregrinación que se había planificado realizar hace ya bastante tiempo, cobra especial sentido luego del terremoto. Es así como se quiso iniciar en una zona afectada por este desastre.

Fue muy emocionante ver como entre las ofrendas presentadas ante el altar durante la celebración, se llevó un adobe perteneciente a la iglesia de la Compañía de Graneros, templo que databa de 1750 y que resultó totalmente destruido, también se llevaron ladrillos de departamentos gravemente dañados. Todas estas ofrendas como signo del dolor de un  pueblo creyente y de hermanos que han perdido lo que con tanto esfuerzo fueron consiguiendo.

Durante la celebración fuimos testigos de un pueblo que animado por su fe es capaz de mantener la esperanza y que sabe que con la ayuda de Dios y el esfuerzo de todos sabrá ponerse de pie. En medio de la asamblea reunida, la hermosa imagen de la Virgen era un signo de ánimo y consuelo.

En toda familia la madre convoca y da fuerzas para seguir. En la Iglesia este es el papel de María, convocar y ayudarnos a elevar la mirada al cielo de donde nos viene el auxilio. Todos los que participamos de esta fiesta de la fe, salimos confortados. Ayer sábado, la imagen de la Virgen fue llevada a la Isla Juan Fernández, allá realizará el mismo milagro.

A finales de Agosto, cuando nos estemos preparando para viajar a Ayquina, la imagen de la Virgen, luego de haber recorrido gran parte de nuestro país, llegará hasta nosotros en Calama.

Prepararemos con mucha ilusión esta visita, deseamos que ya cercana las fiestas del bicentenario, la Madre nos ayude a ser más hermanos, más preocupados unos de otros, más acogedores con los que llegan de fuera; más creyentes y solidarios; más espirituales, no olvidando que la grandeza de la Patria está en su gente y la grandeza de su gente, está en el interior de cada uno, y ese  interior es el que hemos de mejorar. Para esto nada mejor que acoger las enseñanzas de Jesús. La Virgen nos dice: "hagan lo que El les diga". Por este motivo junto a  la imagen de María, nos llegará una copia del Evangelio de Chile, es decir una copia de los textos de la Escritura que miles de chilenos, también calameños, reescribimos. Queremos que la Palabra de Dios se grabe y permanezca en nuestros corazones.

Les invito que nos unamos a este "caminar" de la Virgen por Chile, que Ella sea la gran misionera de Jesucristo, que a través de María muchos sientan el consuelo de Dios y que ese milagro también se realice en medio de nosotros. ¡Ven con nosotros a caminar, Santa María, Ven!.

Dios les bendiga